divendres, 6 de desembre del 2013

VIVIR EL MOMENTO PRESENTE Vivir el Zen es vivir el presente. Vivir aquí y ahora nos libera del tiempo y hace que vivamos en una dimensión atemporal. El pasado y futuro sólo existen en el mundo lineal de nuestro intelecto, son ilusiones mentales propias de un estado de conciencia no despierta. El Zen enseña que para despertar hay que vivir el presente atemporal, el eterno presente, pero sin esfuerzo ni presión, de forma natural. Ante el esfuerzo la dimensión atemporal se torna huidiza e inalcanzable. El secreto se encuentra en vivir sin aferrarse. Cada vez que nos aferramos a algo lo convertimos en memoria. Cada pensamiento está tejido con retazos de memoria y por ello está “muerto” para el presente. Este modo de vivir potencia de forma extraordinaria el conocimiento intuitivo y propicia la “acción espontánea” aquella que no responde a programaciones ni conjeturas mentales, aquella que no es resultado de la lógica formal. Este tipo de acción emana de la capacidad intuitiva de la conciencia y es su propia manifestación. Sin mirar hacia el mañana en cada momento sólo tienes que pensar en este día y en esta hora. Como el mañana es arduo e incierto y difícil de conocer, tienes que pensar en seguir el camino budista mientras vives hoy... tienes que concentrarse en la práctica zen sin perder tiempo, pensando que sólo hay este día y esta hora. Después todo se torna verdaderamente fácil. Tienes que olvidarte de todo lo referente a lo bueno y lo malo de tu naturaleza, a la fuerza o debilidad de tu poder”.

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